TESTIMONIOS2019-05-28T16:36:55+00:00

María Rocío del Otero Nieto

Mi nombre es María Rocío del Otero Nieto, en enero de este año, estaba de vacaciones en Tongoy y fui mordida por una araña de rincón, en este dedo pulgar, cuando ingrese a la USI del hospital Gustavo Fricke de Viña del Mar, no solo tenía, tenía un compromiso visceral, eso quiere decir que tenía un compromiso en todos los órganos vitales, riñón, hígado etc. y aparte de eso tenía compromiso cutáneo que es propio estos dos daños que produce el veneno de la araña de rincón, este brazo derecho completo tenía una inflamación tan grande donde el veneno había necrosado todo el brazo..

Estoy profundamente agradecía, no solamente yo, sino toda mi familia, la cámara Hiperbárica hicieron un cambio en mi vida, salvar una mano a una mama que tiene 7 niños.

Isaac Díaz

Mi nombre es Isaac Díaz, jugador del Everton de Viña del Mar,  y la verdad que llego un par de semanas acá entrenando y tuve un microdesgarro. Tomé la opción de hacer cámara hiperbárica. Había hecho anteriormente en Santiago  en otras cámaras las cuales eran muy distintas a estas: eran incómodas, sentado y junto a más personas. La verdad bastante incómodo.

Estas no las conocía y empecé a hacerlas hace un par de semanas y el resultado es maravilloso…

Álvaro Ramos

La primera semana de la pretemporada sufrí un desgarro en el solio. El desgarro que sufrí ahora me dijeron que tendría que estar un mínimo de 20 días en recuperación. Llegué acá y me dijeron que tenía que hacer 20 sesiones de cámara hiperbárica y antes de eso en 10 días me hicieron el examen de la eco y no tenía ninguna fibra rota, nada.

Ya en 10 días  estaba recuperado y 100% para estar en los entrenamientos y en los partidos…”

Carlos Elgueta

En junio del 2014 estando operado de mi pie izquierdo por una fractura, me quemé  gravemente afectando a tres de mis cinco dedos del mismo pie. El médico tratante me informa que es muy complejo y que de seguro había que amputar parte del pie. Quedando muy afectado emocionalmente.

Busqué una alternativa y encontré un tratamiento con cámara hiperbárica. Fui evaluado y me presentaron una opción de tratamiento, al cual me somentí sin muchas expectativas.

La sorpresa fue mayor cuando luego de 5º sesión se notaban los cambios. Al final no perdí mi pie y se recuperó. Algo que en una primera instancia se veía casi imposible. El tratamiento en cámara hiperbárica fue extraordinario.

Soy Carlos Elgueta y fui tratado en una cámara hiperbárica.

En junio del año 2014, estando operado de mi pie izquierdo por fractura del mismo y en uso de bota plástica, me quemé el pie quedando afectados gravemente tres de los cinco dedos del pie, desde el 1er al 3er ortejo. En estas condiciones, siendo diabético y habiendo tenido más de una semana de curaciones especializadas, el médico tratante me informa que la situación era muy compleja y que de seguro debería amputar parte de mi pie izquierdo, dado que en los tres dedos tenía tejido necrótico y este estaba afectando a un área mucho mayor que solo los dedos del pie.

Externamente me informé de una posible alternativa que era manejo médico y tratamiento en cámara hiperbárica, opción por la que opté. Para esto fui evaluado por el Dr. Andrés Llarena quien me examinó y definió el n° necesario de sesiones, y aunque reconozco sin muchas expectativas, me sometí al tratamiento.

El resultado fue óptimo, pues luego de la 5° sesión ya había un evidente cambio en la condición del pie y lo que era tejido muerto y necrosado, se transformaba paulatinamente en sólo una costra muy circunscrita a un área menor y muy acotada. Cumplidas las sesiones definidas por el Dr Llarena ya mi pie estaba recuperado y con posteriores cuidados adecuados, mis dedos y mi pie estaban curados y salvos.

Mi experiencia con la cámara hiperbárica fue extraordinaria.

Carlos Elgueta B.

Raúl Vega

En el año 2008 tuve una operación cardiaca, con el tiempo se me produjo una herida e infección en la unión del esternón y el pecho. Como soy diabético, durante años fue necesario realizar múltiples procedimientos de limpieza quirúrgica…nunca se resolvió el problema. Entonces surgió la alternativa de un tratamiento en cámara hiperbárica.

Luego de 30 sesiones, la herida que traté durante años, por fin tuvo una sanación completa. Por eso me alegra saber que se abre un centro de Medicina Hiperbárica en Reñaca, Viña del Mar.

Con alegría he sabido que se abre un centro de medicina hiperbárica en Reñaca, Viña Del Mar. Esto me recuerda que producto de una operación cardíaca realizada el año 2008 se me produjo una herida e infección en la unión en el esternón en el pecho. Por el hecho de ser diabético y por la compleja herida en mi pecho, durante varios años fue necesario realizarme múltiples procedimientos de limpieza quirúrgica, pero que nunca resolvieron el problema.

Mi médico tratante me indicó entonces que lo mejor era que realizara un tratamiento en cámara hiperbárica para eliminar cualquier infección y para que definitivamente sanara mi herida. Seguí el tratamiento en cámara hiperbárica y después de años de tener problemas con mi herida y luego de 30 sesiones en cámara, mi sanación fue completa. Quiero a través de estas líneas agradecer al personal que me atendió y especialmente al médico Sr. Andrés Llarena, vayan para ellos mis eternos agradecimientos.

Raúl Vega V.

Andrés Villarroel

Soy deportista federado de alto rendimiento en Bicicross. Practico desde los 6 años, a los 16 sufrí un grave accidente. Representando a Chile en el Campeonato Mundial de Colombia, caí y me fracturé la cadera derecha. Fui operado de urgencia en Colombia, de vuelta en Chile el diagnóstico era muy malo. Me decían que no podía hacer terapia física, que no me moviera, menos kinesiología. Me decían que me olvidara del deporte.

Después de recorrer varios centros médicos y hablar con muchos doctores, uno de ellos accedió a una alternativa de tratamiento en cámara hiperbárica. Así fue como llegamos donde el Dr. Andrés Llarena. Siempre le dejé en claro que lo mio no era un hobby, era un deporte a nivel profesional, y quería seguir haciéndolo. El doctor escuchó atentamente, miró los exámenes con detención, y sugirió comenzar de inmediato el tratamiento con 120 sesiones en cámara hiperbárica.

Después de 6 meses nadie podría creer cómo iba la recuperación. Al 2do mes de tratamiento en cámara hiperbárica la necrosis ya se había detenido y al 3er mes el hueso de mi cadera logró soldar por completo. Al 5to mes el traumatólogo no podía creer que todo había sido tan rápido. El tratamiento completo lo terminé en septiembre del 2017.

Mis totales agradecimientos a los que me ayudaron en este proceso.

Mi nombre es Andrés Villarroel, deportista federado de alto rendimiento en Bicicross. Practico este deporte desde los 6 años (2007) y en forma profesional desde los 13. A los 16 años sufrí un grave accidente, que paso a relatar.

Comenzando el año 2016 me encontraba en un nivel de competición muy alto, ya que en los años 2013 y 2014 fui Campeón Nacional, el 2015 fui seleccionado nacional y termine rankeado 7° en Latinoamérica. En mayo de 2016 mientras representaba a Chile en el Campeonato Mundial de Colombia, sufrí una caída fracturándome la cadera derecha, fui operado de urgencia en Clínica “Las Américas” de Medellín quedando 10 días internado. De vuelta en Chile los doctores insistían en que no debía hacer nada de terapia física, no debía moverme y no debía hacer kinesiología de ninguna manera. Sólo debía esperar y que me olvidara del deporte. Mis padres (y yo..) estaban desesperados y así entonces recorrimos muchos centros médicos de la 5ta región, clínicas especializadas en deportistas y expertos en cadera.

En todo ese lapso de tiempo me enfrente inevitablemente a la peor de las complicaciones.. Necrosis Avascular (NAV) de la Cabeza del Fémur, el hueso de la cadera. Dentro de nuestra búsqueda llegamos a Santiago, donde nuevamente recorrimos muchas clínicas de especialistas en lesiones del deporte y especialistas en cadera. En una de estas clínicas se nos indicó que se debía operar nuevamente, en otras.. que la única opción era que se debía colocar una prótesis de cadera. Finalmente fui atendido por un especialista en cadera de la Clínica Las Condes, quien aceptó la sugerencia de mis padres de realizar tratamiento en cámara hiperbárica, y que era lo que desde el día uno de vuelta a Chile habíamos pensado. Ningún doctor los escuchó, todos insistían en que no tenía mejoría y solo se debía esperar a que el fémur sanara y que se le debía dar tiempo para que esto sucediera.. y por ningún motivo pensar en hacer deporte, SOLO ponerme a estudiar.

Así fue como llegamos con una orden médica y mucha ilusión a la clínica hiperbárica del doctor Andrés Llarena. El doctor de forma muy dedicada y atenta escuchó a mis padres y a mí. Le mostré en un video el nivel del deporte que yo realizaba, dejándole en claro que no era un hobbie, que lo practicaba a nivel profesional y lo importante que era recuperar mi cadera.. para no sólo poder caminar bien de nuevo sino que debía poder subirme a la bici nuevamente. El Doctor que me cayó la raja por su buen trato y especial dedicación hacia mí.., decidió que el tratamiento en cámara hiperbárica debía comenzar de inmediato y que debía realizar unas 120 sesiones.

Después del primer mes, agregó 120 sesiones de kinesiología. Un total de 6 meses estuve en tratamiento hiperbárico y completé un año sumando las sesiones de kinesiología. Al 2do mes de tratamiento en cámara hiperbárica la necrosis ya se había detenido y al 3er mes el hueso de mi cadera logró soldar por completo. Al 5to mes el traumatólogo de clínica Las Condes no podía creer que todo había sido tan rápido. El tratamiento completo lo terminé en septiembre del 2017. Actualmente me encuentro entrenando nuevamente para volver al nivel que tuve.. y ahora estoy haciendo mi vida de adolescente de manera totalmente normal.

Mis totales agradecimientos a los que me ayudaron en este proceso, a traumatólogos, kinesiólogos, psicólogos y en especial al doctor Andrés Llarena, quién me ayudo en el proceso del tratamiento hiperbárico y me dio siempre una palabra de aliento y de apoyo para enfrentar este difícil lapso, y especiales agradecimientos también a mi Mamá.

Andrés Villarroel C.

María de los Ángeles y Lizardo, padres de Tomás

A nuestro hijo en el año 2015 a la edad de 6 años le fue diagnosticada una enfermedad llamada Legg-Calvè-Perthes, conocida en el medio médico tan sólo como “Enfermedad de Perthes”. Esta enfermedad se caracteriza porque ocurre cuando la cabeza del Fémur en la Cadera, no recibe la suficiente sangre y por esto colapsa. La cabeza del Fémur se vuelve plana y el hueso se muere.

Su causa es aún completamente desconocida. Así recorrimos centros médicos y estuvimos con distintos doctores, todos eran malos pronósticos y un futuro incierto. Mientras la salud de nuestro hijo empeoraba. Un día de pura casualidad supimos sobre los tratamientos en cámara hiperbárica, pero de las pocas que hay en Santiago ninguno trataba a niños menores de 13 años. Así es como supimos de un especialista en la 5ta Región. Viajamos sin dudarlo.

El Doctor Andrés Llarena, a quien le agradeceremos el resto de nuestras vidas al igual que a Dios por haberlo puesto en nuestro camino, ese día con él encontramos todas las respuestas que por tanto tiempo habíamos estado buscando, él nos entregó esperanza y seguridad desde el primer minuto de que el tratamiento en cámara hiperbárica era lo que nuestro hijo necesitaba.

Tomás recibió un total de 180 sesiones de cámara hiperbárica, pero a la sesión número 6 ya nunca volvió a sentir dolor, ese mismo día dejamos atrás los analgésicos para calmar el dolor. Viajamos todos los días durante 6 meses desde Santiago… fue la mejor decisión que pudimos tomar, porque después de un año nuestro hijo dejó los bastones y la silla de ruedas.

Actualmente, Tomás hace una vida normal sin necesidad de ninguna cirugía, ni prótesis, ni yesos eternos.

Somos Maria de los Ángeles y Lizardo y somos los padres de Tomás. A nuestro hijo en el año 2015 a la edad de 6 años le fue diagnosticada una enfermedad llamada Legg-Calvè-Perthes, conocida en el medio médico tan sólo como “Enfermedad de Perthes”.

Esta enfermedad se caracteriza porque ocurre cuando la cabeza del Fémur en la Cadera, no recibe la suficiente sangre y por esto colapsa. La cabeza del Fémur se vuelve plana y el hueso se muere. Su causa es aún completamente desconocida. Es una enfermedad muy rara, se presenta casi siempre en una sola cadera y es en extremo raro que afecte a ambas caderas… pues a nuestro hijo se la diagnosticaron en ambas caderas. Así comenzamos un deambular por muchos médicos traumatólogos de distintas clínicas de Santiago… todos nos decían no saber mucho de la enfermedad y nos entregaban pésimos e inciertos pronósticos… además de proponer invasivos tratamientos.

Así transcurrió un año donde la salud de nuestro hijo y su movilidad fueron empeorando aceleradamente, con dolores muy intensos, al punto de no poder descansar de manera normal. En nuestra desesperación y al ver sufrir tanto a nuestro pequeño comenzamos a investigar de manera particular, otras opciones o algún tratamiento alternativo a los ya propuestos, ya que queríamos evitar hacer pasar a Tomás por cirugías, prótesis, yesos eternos u otros.

Un buen día y de pura casualidad nos llegó la información respecto a la cámara hiperbárica.., por lo que preguntamos acá en Santiago lugar donde nosotros vivimos, pero todos los médicos nos decían que eso no funcionaba, que no estaba reconocido, que perderíamos tiempo y dinero, o que no servía para nada.  En Santiago, en las clínicas u hospitales que tenían cámaras hiperbáricas nos dijeron que no realizaban tratamientos a menores de 13 años, pero supimos de una clínica en la 5ta región que sí realizaba tratamientos a niños, por lo que viajamos sin dudarlo. Allí nos encontramos con un grupo excelente de profesionales muy atentos, cariñosos y muy preocupados de los pacientes. Entre ellos estaba el doctor Andrés Llarena, a quien le agradeceremos el resto de nuestras vidas al igual que a Dios por haberlo puesto en nuestro camino, ese día con él encontramos todas las respuestas que por tanto tiempo habíamos estado buscando, él nos entregó esperanza y seguridad desde el 1er minuto de que el tratamiento en cámara hiperbárica era lo que nuestro hijo necesitaba, advirtiéndonos eso sí.. que la terapia iba a ser muy larga. Inmediatamente tomamos la decisión de realizar el tratamiento.

Tomás recibió un total de 180 sesiones de cámara hiperbárica, pero a la sesión número 6 ya nunca volvió a sentir dolor.. ese mismo día dejamos atrás los analgésicos para calmar el dolor. Viajamos desde Santiago todos los días durante seis meses de lunes a viernes, pero fue la mejor decisión que pudimos haber tomado, ya que a menos de un año de haber iniciado el tratamiento nuestro hijo dejó los bastones y su silla de ruedas. Se logró frenar el colapso de las caderas y comenzamos a ver en sus radiografías que los huesos se estaban regenerando.

Actualmente Tomás hace una vida normal sin necesidad de ninguna cirugía, ni prótesis ni yesos eternos, su cadera izquierda está totalmente regenerada como si nunca hubiese pasado nada y la cadera derecha con más de un 90% de regeneración. Nuestra experiencia con este tratamiento es absolutamente satisfactoria y además cuando uno se encuentra con personas que son realmente profesionales.., quienes entregan todo por obtener un buen resultado con sus pacientes, se marca la diferencia!

Somos una familia de esfuerzo y sacrificios para salir adelante, y sabemos lo difícil que es la vida al momento de enfrentar la enfermedad de un hijo, pero de todo corazón recomendamos la Medicina Hiperbárica.

Maria de los Angeles C. y Lizardo Donoso E.

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